Las mates asombrosamente simples de la jubilación anticipada.

Aquí están Pepe y Manolo tomándose un café en el balcón de la casa de Pepe, mientras sus zagales juegan en sana paz y harmonía. Es un momento mágico, de tranquilidad y sosiego parental.

Y entonces Pepe va y suelta:

—Manolo, ¿tú hasta cuándo tienes pensado estar trabajando?

Manolo arruga la cara, vuelve al mundo terrenal y dice:

—Joer, Pepe, ¡ya estás otra vez con lo de dejar de trabajar! Pues tendré que trabajar hasta los 60 y pico, ¡como todo el mundo! ¡Yo que sé!

Entonces sorbe otro poquito de café y prosigue:

—Ya sé que la Maruja y yo, si seguimos ahorrando e invirtiendo “en condiciones”, como lo estamos haciendo en estos últimos tiempos, podremos retirarnos antes, una vez que nuestras inversiones nos den de intereses la misma cantidad que nos gastamos normalmente.

—Claro, así, todos vuestros gastos estarán pagados por los intereses y no será necesario ganar más dinero. Estaréis ¡viviendo de las rentas! —termina Pepe—. Pero, ¿tienes idea de cuándo será eso?

—Pues nooo —responde Manolo, sabiendo que no hace falta que responda—. De momento, llevamos un año controlando los gastos, apuntándolos prácticamente todos, por lo que sí sabemos cuáles son nuestros gastos anuales. Al menos los de este año pasado. Supongo que cuando vea que los intereses anuales que nos han dado las inversiones son mayores que los gastos que tenemos por entonces, ya podremos retirarnos. Saberlo de antemano es imposible, Pepe, entre otras cosas, porque no sé cuánto van a ganar mis inversiones en el futuro, ¿o tú sí lo sabes?

—No, claro que no. Pero sí podemos hacer un predicción grosso modo de cuándo será, ya que depende principalmente de una única cosa: de qué porcentaje de vuestro sueldo ahorréis.

Manolo lo mira entonces con el ceño fruncido y dice:

—Será que depende de cuánto ahorremos, de cuántas pesetas, digo, euros, ahorremos, no del porjentace ese.

—No, porque date cuenta de que las inversiones podrán pagar vuestros gastos antes si habéis ahorrado más, pero también si estáis gastando menos.

Manolo mira un momento hacia los columpios donde hay otros zagales jugando y responde:

—Ah, pues es verdad. De hecho, en el caso extremo de que no gastáramos casi nada, vamos a poner… 1000 € al año, que es absurdo, pero bueno, lo que hemos invertido durante este último año ya generaría suficiente para nuestros gastos. Es decir, que habríamos tenido que estar ahorrando 1 año nada más.

Y Pepe añade, asintiendo:

—Efectivamente. Incluso menos de un año. E igualmente, el caso extremo opuesto también es fácil de entender: Si gastas todo lo que ganas, ganes más o ganes menos, es decir ahorras un 0 %, o un muy poco %, nunca llegarás a tener invertido la cantidad necesaria para que genere lo suficiente para tus gastos. Por las dos cosas: porque no inviertes casi nada y porque tus gastos son muy grandes.

—Ya. ¿Y eso es proporcional? Es decir, si ahorras la mitad de lo que ganas, te puedes retirar en… en… No, no puede ser proporcional. Bueno, pues ahí en medio estamos, entre cero e infinitos años —dice Manolo con guasa—. De todas formas, con todos los detalles que influyen, como los impuestos, las variaciones de las ganancias de las inversiones a lo largo de los años, vete tú a saber… Además, a lo mejor no siempre gastaremos lo mismo; unos años más y otros menos.

—Sí es verdad. Pero, asumiendo como fijas unas cuantas variables, ¿no estaría bien poder predecir, más o menos, cuántos años os quedan por trabajar para ser financieramente independientes?

—¿Finan…qué?

—Para no tener que trabajar necesariamente, digo.

—Ah…, pues sí. Tú dirás cuántos.

—Me alegra que me hagas esa pregunta —ya que Pepe está deseando hablar del tema—. Precisamente esta mañana he estado trajinando con una calculadora hecha por un seguidor de Mr. Money Mustache y que aparece, junto con la fórmula demás trasfondos matemáticos, en un artículo suyo titulado casualmente igual que este en el que estamos nosotros.

Entonces Manolo lo mira muy serio y dice:

—¿Pero tú en qué mundo vives?

—Perdona, olvídalo… En ese artículo que te digo indican que la relación entre los años que tienes que trabajar y el porcentaje de dinero que ahorras es de la siguiente manera:

Entonces Pepe engancha los rotuladores y la pizarra de juguete que tienen los críos y dibuja una curva de este estilo para explicarle el asunto a Manolo.

—Mira, esto indica que, si ahorras la mitad de lo que ganas, tendrás suficiente para retirarte en unos 17 años. Lo cual no está mal. Si uno empieza a hacerlo cuando empiece a trabajar, por ejemplo, a los 25 años, podría estar espachado a los 42 o por ahí.

Pues sí, no está mal. ¡Mira, los rotuladores llevan el nombre de tu mujer! ¡Qué chocante! ¿Qué decías? Ah, sí… ¿Y si ahorras más, digamos, dos terceras partes?

—Entonces tendrías que trabajar unos 10 años.

¿Qué te parece?

—Me parece que el pez este de la pizarra tiene mala cara, ¡parece que se está ahogando!

—Digo, que ¿qué te parece que necesites solo 10 años de trabajo, si ahorras las dos terceras partes?

—Ah, eso… —entonces Manolo se fija y los ojos le hacen chiribitas— ¡Pijo! Me parece… muy poco.  ¡Muy poco tiempo de trabajo, digo! Esto no puede estar bien. ¿Y si cambian tus condiciones o hay alguna otra crisis o cosas así, ¿entonces qué?

—Efectivamente, esta gráfica parte de unas cuantas condiciones, algunas que podemos controlar y otras que no, pero es una aproximación razonable —y volviéndose hacia la gráfica, continúa Pepe—. Por ejemplo, si ahorras la tercera parte de lo que ganas, esto dice que te puedes jubilar tras unos 25 años trabajando. Luego, en la realidad, serán 22 o serán 28, pero no 40, como se tira mucha gente, ¿me explico?

—Sí hombre, sí. Oye, ¿tienes madalenas para el café?, que tengo hambre.

—Claro. Ve tú mismo a la cocina y cógelas.

 

Tras volver con una madalena en la boca, Manolo pregunta, vocalizando lo mejor posible:

—Y la gráfica esta, ¿por qué es muy inclinada por el lado de los que ahorran poco y cambia mucho menos por la derecha, por donde se ahorra casi todo?

—Eso, lo que te dice es que, si estás ahorrando poco, o nada, cualquier aumento en tu porcentaje de ahorro va a bajar tu “condena laboral” un montón. Por ejemplo, si pasas de ahorrar un 10 % a un 20 %, los años que tienes que trabajar pasan de 51, o sea, toda la vida, a 36, que ya podría ser jubilarse antes de los 60. Y si pasas a ahorrar un 30 %, tendrías que trabajar durante 28 años, que ya son 8 años menos. Dame una madalena —y prosigue articulando como puede con media madalena mojada en café con leche en la boca—. Por eso, para mucha gente, dejar de desperdiciar las pelas en tontás como tele por cable, cervezas y comidas en restaurantes varias veces por semana o cambiar de coche cada tres años, les hace necesitar 15 ó 20 años menos de trabajo para ser financieramente independientes.

—Ya, y además, en el bar no tienen madalenas por las tardes.

Como Manolo no está ya en ese rango, el de los que ahorran poco, eso le interesa menos, por lo que apremia:

—Entonces, si nosotros pasamos de ahorrar el 60 %, como hemos hecho este último año, a ahorrar el 70 %, ¿la gráfica dice algo de eso?

—Claro, dice que un aumento del ahorro, cuando éste es alto, no te quitará tantos años de trabajo, porque de hecho, te quedan muy pocos, pero también los disminuye. Mira, si pasas del 60 al 70 %, pasas de tener que trabajar 12 años a trabajar 9, o sea, te has quitado la cuarta parte de la vida laboral. Espérate, que lo amplío para que se vea mejor la diferencia.

—¡Joer, así sí que mola! Voy a apretarle a la Maruja a ver si vendemos uno de los coches, ya que prácticamente nunca los necesitamos los dos.

—¡Pero si ella es más ahorrativa que tú!, ¡si eso te lo ha dicho ya!

—Ya, lo que pasa es que no estaba yo muy seguro de que eso influyera considerablemente.

—Ale, pues mirarlo a ver.

 

—¡Papi, Manoli y yo queremos bajar al parque! —aparece Pepita diciendo.

Y como los niños son más listos que los adultos, todos juntos se bajan a montarse en los columpios. Pero nada borrará de la mente de Manolo la curvatura logarítmica de aquella gráfica de condena laboral…

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© 2017 Pepe Peseta Patilla. Tema de Anders Norén.